Cuando te Cambia la Vida: 10 Consejos que te Harán Crecer en Medio de la Crisis – International Coaching Institute PR

¿Qué hago cuando los momentos de Crisis me cambian la vida? Hay experiencias que tienen el poder de marcar y cambiar toda nuestra vida. Por ejemplo, un divorcio no deseado, experiencias de maltrato, la muerte de un familiar cercano, el diagnóstico de una enfermedad, la pérdida de un trabajo o un accidente. Todas éstas son experiencias que dividen nuestra vida en un antes y un después de lo ocurrido. Muchas personas pueden decir: “Mi vida hubiese sido diferente si esto nunca me hubiera pasado. Si yo no hubiese conocido a ésta persona, si ése no hubiese sido mi jefe o si no me hubiese enfermado…cuan diferente habría sido mi vida”. En mi práctica privada he visto a muchas personas que han sobrepasado situaciones inimaginables. Para mí son verdaderos heroes; capaces de sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Yo las comparo con la palmera que está en medio de una tormenta. El viento le da muy fuerte, se dobla hasta tocar el suelo, parece que se va a partir, pero al pasar el viento se levanta victoriosa. Cada caso y persona es muy diferente, pero todos presentan cualidades similares. Te quiero compartir algunos principios que he aprendido de estos héroes, que te pueden ayudar en tu crisis y a muchos otros que están pasando situaciones similares:

  1. Date tiempo para sufrir: Esto es quizás lo opuesto al consejo de familiares y amistades cercanas muy bien intencionadas, cuando nos dicen: “Deja de llorar, ten ánimo, tienes que ser fuerte”. Es muy fácil decirlo si no estás pasando por una situación tan dolorosa. Es por eso que lo correcto es que te des tu tiempo para sufrir. No te exijas tanto. No siempre debemos de ser fuertes. Hay momentos en la vida que nos sentiremos débiles y eso no está mal.
  2. Toma la decisión de levantarte: Aunque vas a tomar tu tiempo para sufrir, tienes que ponerle un límite. Tú decides hasta cuando, pero si no le pones un límite, este tiempo de sufrimiento puede durar toda la vida. Dios nos creó con la capacidad de sobreponernos a los peores momentos. Para hacerlo tenemos que decidir levantarnos y continuar viviendo.
  3. No confíes en tus emociones: En momentos de crisis las emociones tienden a ser muy cambiantes. En ocasiones nos sentiremos en control y con deseos de continuar; y en otras, nos sentiremos derrotados y sin deseo de hacer nada. Por esto no debes de confiar en lo que estás sintiendo, sino mas bien enfócate en la decisión tomada. No importa cómo te sientas, sigue adelante.
  4. Cambia lo que puedas cambiar y acepta aquellas cosas que no puedas cambiar: Hay momentos dados en nuestra vida que todo cambia para siempre y no nos da la oportunidad de hacer nada. Lo único que nos queda es aceptar las cosas tal y como son. Esta es quizás la parte más difícil del proceso. Es cuando tenemos que aceptar que todo cambió. Que ya no voy a estar casado con esa persona, que no puedo volver a trabajar en ese lugar que tanto me gustaba, no volveré a abrazar a ese familiar que murió o que no tendré la misma salud física que tenía antes. Es un proceso muy duro, pero a la misma vez es un proceso sanador. Para sanar, primero tenemos que aceptar que las cosas no volverán a ser como antes. Al aceptar las circunstancias que no puedes cambiar, podrás enfocarte en las circunstancias que si puedes mejorar.
  5. Enfócate en el aquí y el ahora: La meta de muchas personas es ser como antes. Es muy común escuchar a las personas decir: “Yo era tan alegre, siempre me reía. Quiero ser como antes”. Intentan con todas sus fuerzas ser como la persona que eran antes y al no lograrlo, se embarcan en un viaje lleno de frustración y desesperanza. Para que esto no te suceda debes de enfocarte en el aquí y el ahora. No en el pasado, sino en el presente. Alegrarte de tus pequeños logros. En otras palabras, al bajar las expectativas no tienes porque sentirte frustrado. De esta forma te podrás dar cuenta que, aunque no te sientas como antes puedes ser feliz. En otras palabras, no tiene que reírte como antes, pero aun así puedes reír. Quizás no eres tan sociable como antes pero, aun así, si te esfuerzas puedes compartir con las personas que están a tu alrededor. Ésta forma de pensar te llevará a avanzar en el proceso de tu recuperación.
  6. Busca compañía: Este proceso no tienes que pasarlo solo. Por el dolor, en ocasiones nos alejamos de las personas que nos aman y se interesan por nosotros. No queremos que nos vean para que no se den cuenta que hemos cambiado. Esto no es correcto. No tienes que pasar este proceso solo. Acepta la ayuda de tu familia y amigos. Si no los tienes, trata de integrarte en un grupo de iglesia o de la comunidad. Además, puedes buscar la ayuda de un profesional, el cual te dará herramientas que te ayudarán en tu proceso.
  7. Perdona: El perdón te libera de caer en los brazos de la amargura. Es por esto que, como parte del proceso, es necesario perdonar a aquellas personas que nos hicieron daño. Esto hace que podamos pasar la página y seguir adelante.
  8. Ten fe y esperanza: En estos procesos la fe y la esperanza son muy importante. El saber que no estás solo, que Dios tiene el control y tiene un plan, te hace sentir en paz. Esta es la paz que sobrepasa todo entendimiento. No depende de lo que pueda ocurrir a tu alrededor, sino de la confianza que tienes en Dios.
  9. Aprende del proceso y cambia la actitud: Todo proceso de dolor nos puede llevar a destruirnos o a fortalecernos. Todo depende nuestra actitud ante la situación. Si asumimos una actitud de autoconmiseración, ésta nos llevará a debilitar nuestro carácter. Pero si nuestra actitud está basada en la fe y la esperanza, saldremos airosos del proceso; con un espíritu fuerte, con propósito y listo para continuar.
  10. Traza nuevas metas: Muchos de nosotros hemos planificado la vida de cierta forma. Planificamos que estaríamos casado con esta persona toda nuestra vida, trabajaríamos por 30 años en este lugar o viviríamos en esta casa por siempre. Por esto es tan difícil cuando todo cambia. Sentimos que perdemos el control de nuestra vida y no sabemos que vamos a hacer. Al aceptar que nuestra vida cambió, al perdonar el daño que me hicieron, al incrementar nuestra fe y esperanza, y al cambiar nuestra actitud, nos queda establecer nuevas metas. Estas nos dirigirán a un nuevo rumbo, a un nuevo puerto. Quizás, las cosas no serán como lo habíamos soñado al principio, pero no significa que al fin y al cabo sea igual o mejor.

La decisión siempre será tuya. Hoy es un buen día para comenzar. Coach Roberto Irizarry, PhyD, ACC Director Internacional Coaching Institute PR ‘Yo comparo al Resiliente con la palmera que está en medio de una tormenta. El viento le da muy fuerte, se dobla hasta tocar el suelo, parece que se va a partir, pero al pasar el viento se levanta victoriosa.» Dr. Roberto Irizarry Internacional Coaching Institute PR

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